PROPIEDAD INTELECTIAL Y GASTRONOMÍA – Reactivando el norte

Por: César Miguel Bazán Saavedra

Abog. en Derecho Corporaativo

La pandemia del coronavirus sin dudarlo ha causado grandes daños a nuestra economía, a la vez que ha revelado profundas deficiencias en el aparato estatal, desde sus funcionarios hasta el diseño de sus estructuras.

En este contexto, las herramientas de la propiedad intelectual se presentan como una alternativa de reactivación económica accesible pues se trata esencialmente del manejo de activos intangibles que no requieren mantenimiento técnico constante, son de duración indefinida, no se pierden, deterioran o destruyen con el tiempo, no están limitadas a una zona geográfica determinada y las formas de uso son dirigidas directamente por sus titulares sin intervención gubernamental.

En situaciones de crisis, la propiedad intelectual ha servido como un rescate económico, lo que se demostró en el verano de 2017 cuando acaeció el fenómeno de “El Niño Costero” y el Instituto de Defensa de la Competencia y la Propiedad Intelectual (INDECOPI) respondió exonerando el pago de arancel para el registro de marcas colectivas hasta agosto de 2019[1] en favor de los productores de las zonas afectadas, logrando una abrumadora acogida.[2]

Otra de las medidas promovidas por el INDECOPI, quizás la más trascendental, se dio con la publicación del Decreto Legislativo N°1397 en setiembre de 2018, que modifica los artículos 3 y 4 del Decreto Legislativo N° 1075, por el que se introduce a la lista de signos distintivos protegibles las especialidades tradicionales garantizadas (ETG).

Las ETG son signos de calidad que garantizan que determinadas preparaciones gastronómicas tienen ingredientes y/o métodos de preparación tradicionalmente peruanos, en efecto, nuestro principal atributo exportable (comida) reconocido como propiedad industrial.

No está de más resaltar que en nuestra zona costeña norte (Lambayeque, La Libertad, Piura, Tumbes) la gastronomía es un factor de suma relevancia en el aspecto cultural y económico, por lo que la normativa señalada nos permitiría capitalizar tales riquezas.

Ahora, si bien la titularidad de estas ETG recae sobre el Estado, lo cierto es que los insumos son producidos directamente por familias peruanas, las cuales se beneficiarían de la demanda de mercados internacionales, específicamente del rubro de restaurantes, por los ingredientes especiales (limón, loche, zapallo, rocoto, chicha, pato, pescado, etc.) que componen dichas recetas garantizadas.

Del mismo modo, el hecho que las ETG sean marcas de titularidad estatal exige que las autoridades públicas locales y regionales diseñen una estrategia que garantice el mayor beneficio de aquellos productores de su zona geográfica involucrados en tales prácticas tradicionales, una vez implementado el reglamento que detalle los alcances del Decreto Legislativo N°1397 que se daría pronto.

La llamada “nueva normalidad” causada por la pandemia del coronavirus requiere nuevas ideas, nuevos rumbos, nuevas políticas, no hay mejor momento para apostar por esta visión de prosperidad con base en nuestra identidad cultural.


[1] Decreto Supremo N°086-2017-PCM y Decreto Supremo Nº092-2018-PCM

[2] https://www.indecopi.gob.pe/documents/1902049/3951217/mapafinal

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